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domingo, 14 de abril de 2013

La Leyenda del Conde Struc





La leyenda del conde Struc
           
A pesar de la creencia general de que el vampirismo, tal como lo entendemos habitualmente, procede de Transilvania, ya existía una leyenda en el condado de Ampurias (actual Ampurdán) en el siglo XII situado en la antiguamente llamada Catalunya Vella (es decir, aquella que durante la invasión musulmana no fue sometida a las hordas invasoras y permaneció cristiana), donde tuvo lugar la más escalofriante de las historias de nosferatus o estrugas, palabra ésta derivada de estriges.



Algunos la ubican durante el reinado de Pere el Catòlic hacia 1212 pero las fuentes más fidedignas la sitúan en 1173. En aquellos tiempos se vivían continuos conflictos entre la Corona de Aragón y Cataluña contra los reyes de Francia para apoderarse de Occitania, territorio que pasó a pertenecer desde entonces a la Federación catalanoaragonesa. El rey Alfonso II el Casto, era un joven de diecisiete años y desde la muerte de su predecesor Ramón Berenguer IV la tutoría de nuestras tierras estaba en manos del rey inglés Enrique II de Plantagenet (padre de Ricardo Corazón de León, el mismo de las cruzadas y las aventuras de Robín Hood) y del Obispo de Barcelona Monseñor Guillem de Torroja.
 El rey catalán tenía como enemigo principal al rey Llop (en castellano "Lobo") de Murcia y las incursiones en la Tarraconense eran frecuentes y, al mismo tiempo, teníamos las luchas fronterizas del norte contra los francos en la disputa de Occitania.
 Por eso el condado de Ampurias era un hervidero de intrigas, luchas con castellanos e ingleses (aliados del rey Alfonso) por un lado y por el otro los enemigos ya mencionados, sin olvidarnos de los navarros siempre en liza con el reino de Aragón. El conde Estruc fue un notable guerrero que siempre luchó en favor de la Corona catalanoaragonesa y, en aquellos años, ya estaba en su senectud por lo cual fue enviado a Llers, una pequeña villa cerca de Figueras, donde existía otro enemigo esta vez interno: los paganos.


 Parte de los catalanes del siglo XII aún vivían apegados a los antiguos cultos iberos paganos, anteriores al Cristianismo, por lo cual éstos eran un potencial aliado de los árabes o, tal vez, de los francos. Por esa razón el viejo soldado tuvo que reprimir esos cultos ancestrales que aún creían en la magia y las ciencias ocultas, origen de la actual creencia en brujas y demás supersticiones, y obligar a los campesinos ampurdaneses a abrazar la fe en Cristo.


Esta represión motivó que el anciano conde sufriera una maldición por parte de sus víctimas y que tiempo después de su muerte natural, Estruc rejuvenecido se levantara de la tumba convertido en vampiro sembrando el terror por toda la Catalunya Vella. Dicen las antiguas leyendas que sólo salía de noche para beber la sangre de sus víctimas, gustaba seducir y violar a las mozas casaderas dejándoles embarazadas. Al cabo de nueve meses las desafortunadas parían pequeños monstruos que morían no más nacer ya que, según las tradiciones antiguas (curiosamente idénticas tanto en Cataluña como en Transilvania) un vampiro no puede tener hijos.
El rey Alfonso II tenía no pocos disgustos en aquellos tiempos y la población estaba realmente aterrorizada. La gente tenía miedo de salir de noche, todos llevaban ajos y crucifijos para protegerse del terrible nosferatu y ya nadie podía dormir en paz hasta que una anciana religiosa encontró la tumba del conde Estruc y le clavó la estaca en el corazón, desapareciendo para siempre la maldición.



Pero el recuerdo del vampiro sobrevivió al paso del tiempo y aún queda el dicho "tenir malastruc" o "mala astrugancia" para definir a quién tiene mala fortuna. Incluso durante generaciones las madres catalanas amenazaban a sus hijos con llamar al conde Estruc si no eran buenos y no hacían lo que se les mandaba.


 En el mismo Llers, un poblado donde sopla con gran fuerza la Tramontana del Canigó, un viento frío y áspero que los antiguos habitantes achacaban a unas brujas legendarias, las célebres brujas de Llers que dominaban los aires. El agudo silbido del viento, según las creencias populares, era motivado por la furia de estas mujeres. En Transilvania existía un mito semejante, las "Ieles" (es decir "las Ellas"), cuyo paralelismo es sorprendente.



La importancia del conde Estruc es decisiva en la evolución del mito vampírico aunque en aquel tiempo no se le conocía con tal nombre. Es sabido que en aquellos años, Ricardo Corazón de León, futuro rey de Inglaterra, residía en la misma zona en que se desarrolló la leyenda del conde Estruc ya que fue enviado por su padre Enrique II de Plantagenet para participar en las Guerras del Rosellón, a favor de la corona aragonesa y catalana contra los francos estableciéndose en Perpiñán, a muy escasas leguas de Figueras y de Llers. Tal vez este dato justifique que, tras la Tercera Cruzada acontecida entre 1190 y 1192, el mito pase al Este de Europa.



Es sabido que Ricardo de Inglaterra atravesó el Danubio, camino de Tierra Santa, y que a su regreso en 1193 fue hecho prisionero por Leopoldo, duque de Austria, quien solicitó un fuerte rescate originándose en Inglaterra el conflicto que hemos visto en las películas de Robín Hood. El rey inglés estuvo encerrado en el castillo austriaco de Tierenstein, muy cercano a Transilvania, y cosa curiosa es a finales del siglo XII que estas leyendas irrumpen en los Cárpatos.
Los revivientes masculinos fueron llamados "strigoí" y los femeninos "strigoaíaca", como vemos su fonética es muy semejante a la palabra "estriges", el mito griego, pero también a "estruga", la leyenda catalana.


By Tallman

jueves, 7 de febrero de 2013

Lecturas del Bestiario



Sabuesos del Infierno
 Sinopsis/comentario:  Solo en un páramo, de noche, un viajero oye un aullido distante que se va acercando poco a poco a través de la oscuridad. Desesperado  escudriña la niebla que se arremolina a su alrededor mientras procura averiguar desde que dirección se esta acercando el animal.
De repente ya lo tiene encima, negro, inmenso, de colmillos desnudos y unos ojos que brillan con luz siniestra e infernal…


Sir Artur Conan Doyle imagino esta escena espeluznante para la clásica novela de misterio de Sherlock Holmes El sabueso de los Baskerville, pero este se inspiro en una larga tradición del folklore británico.
Las historias de perros negros sobrenaturales y sabuesos fantasmagoricos aparecen en muchas partes del reino unido. Los ejemplos incluyen al Barghest de Yorkshire, al Moddey Dhoo (perro negro en manes) de la isla de Man y al Black Shuck de Anglia Oriental. Existen también diferencias regionales en especial el Cu Sith o “perro feérico” de las Highlands escocesas que extrañamente es de color verde oscuro.


Es posible que el mas conocido de estos animales sea el Black Shuck, aunque el análisis de las diversas historias que han surgido en torno a este demuestra la poca consistencia de las narraciones.
En algunas ocasiones el perro es amenazador y en otras, poco más o menos que una presencia amistosa. Con frecuencia aparece y desaparece misteriosamente desvaneciéndose a veces en la nada o simplemente alejándose al galope. Algunos testigos están convencidos de su origen sobrenatural debido a su anormal tamaño y otros a sus ojos encendidos o al hecho de que desaparezca inexplicablemente.
Pero existe al menos una antigua fuente escrita que confirma el pedrigi del Black Shuck como sabueso del infierno.
El 4 de agosto de 1577 una terrible  tormenta azoto el condado de Suffolk, arraso la población de Bungay y derribo el campanario de la iglesia de Blythburg, un famoso monumento.
Poco después del suceso apareció un panfleto titulado “A strange and Terrible Gonder Wrought very lately in the Parish Church of Bungay” escrito por un párroco londinense llamado Abraham Fleming.
En el se afirmaba que la tormenta vino acompañada de la aparición de un perro negro sobrenatural que irrumpió en la iglesia de Bungay y ataco a dos de los parroquianos mientras rezaban arrodillados, mordiéndoles en el cuello, luego centro su atención sobre una tercera persona “lo agarro por la espalda de tal manera que acto seguido el hombre se replegó y se encogió como si fuera un pedazo de cuero abrasado por un fuego ardiente, o como si fuera la abertura de un monedero o una bolsa atada con un cordón”
Esta victima sobrevivió al ataque milagrosamente. El perro se dirigió entonces hacia la iglesia de Blythburg, a mas de quince kilómetros de distancia y actuó de idéntica manera: “ Allí, una vez mas, asesino a dos hombres y a un muchacho y quemo la mano de otra persona que estaba en el resto de la cofradía, varios de los cuales acabaron chamuscados”


El relato de Fleming parece ser único al describir el ataque homicida de un perro negro. Estos solían ser vistos más bien como presagios de la muerte que como agentes activos de la destrucción: una tradición  en la que también se inspiro Conan Doyle al inventar la maldición de los Baskerville.
Un paralelismo real implico a la familia Vaughn de la Marca galesa, quienes presuntamente solían ver a un perro negro antes de que un miembro de la familia muriera. Un relato sobre una de sus apariciones explicaba como un marido oculto la historia a su mujer hasta que uno de sus hijos cayo enfermo de viruela. La mujer subió al piso de arriba para vigilar al enfermo mientras la familia estaba a punto de sentarse a comer y unos instantes después bajo corriendo diciendo que había un gran perro negro sobre la cama del niño. Temiéndose lo peor, el marido corrió hacia la habitación, donde descubrió que el perro había desaparecido y que el niño ya estaba muerto.
A juzgar por una referencia de la biografía de Plutarco, sobre el estadista ateniense Cimon, dichas historias son muy antiguas; el biógrafo griego dejo constancia de un perro negro que apareció como un heraldo de la muerte del general. El papel de la bestia como portador de la muerte quizás explique en parte la tradición filológica que los relaciona con la melancolía, Sir Winston Churchill era conocido por utilizar la expresión “perro negro” para describir los ataques de depresión que le afligieron periódicamente a lo largo de su carrera.


Churchill tomo prestada la expresión de Samuel Johnson hombre de letras del siglo XVIII que padecía la misma dolencia, a su vez Johnson se estaba haciendo eco de un dicho tradicional destinado a niños malhumorados y adultos desconsolados que decía “Llevan un perro negro acuestas”.
La idea del perro como heraldo de fatalidad se combino con la imagen de un sabueso persiguiendo a su presa para crear la imaginería del conocido tema de blues de 1930 Hellhound on my trail:
“Tengo que seguir adelante,
  El blues cae como un granizo
  Y los días no dejan de atormentarme
  Tengo a un sabueso del infierno tras mi pista.”
Los mitografos que intentan establecer el origen de las leyendas de los sabuesos del infierno han tenido problemas a la hora de encontrar una única fuente consensuada.

Una línea de investigación remonta a la idea de Cerbero, el guardián de tres cabezas del averno grecorromano, o a Garm su equivalente en escandinavo, otra línea de indagación se extiende hasta la tradición de la brujería, donde los perros sustituían en ocasiones a los gatos, más comunes como espíritus familiares de las brujas.

En Inglaterra, la primera referencia conocida sobre un sabueso del infierno se remonta a la orden de detención expedida contra Jack Cade, líder de una revuelta popular contra el gobierno del rey Enrique VI en 1450.
Entre otros cargos formulados en su contra, Cade fue acusado de haber “criado al diablo bajo la apariencia de un perro negro”, en Dartford, en su condado natal de Kent.


Sean cual fueran sus orígenes, la idea de un sabueso del destino de un presagio de la mala fortuna acabo consolidándose no solo en Inglaterra, si no también en gran parte de Europa y Norteamérica; los Catalanes por su parte tienen una antigua leyenda sobre un perro demoníaco llamado Dip, cojo de una pata y que chupaba la sangre de la gente.




Esta leyenda habla de una especie de perros vampiros (o perros estrugas) que existieron en unas praderas situadas a unos cuantos kilómetros del sur de Reus. Por esa razón se creo un pueblo llamado Pratdip, (prado y el nombre del perro vampiro Dip) en su escudo incluye la figura de un perro.
 Puede que tales historias desempeñen una función psicológica necesaria y sean la expresión de temores reprimidos sobre el aspecto más feroz del animal al que la mayoría de la gente tiene por el mejor amigo del hombre.

By Tallman

domingo, 3 de febrero de 2013

Lecturas del Bestiario




El Wendigo
 Sinopsis/comentario:  Wendigo Monstruo de corazón gélido que habita en los bosques de Canadá.
Los bosques de Canadá figuran entre las últimas grandes zonas salvajes del mundo y sus extensiones han engendrado leyendas acordes con los temores que su silenciosa inmensidad inspira.
Los pueblos de habla algonquina del este de Norteamérica explican cuentos sobre el wendigo, un espíritu de los bosques que encarnaba todos los terrores que los viajeros solitarios podían llegar a sentir en un paisaje dispuesto a una escala mayor que la humana. Cualquiera que haya viajado por el bosque con la sensación de que algo terrible le esta persiguiendo puede hacerse una idea sobre la paranoia que la bestia era capaz de inspirar.


A lo largo de los años se desarrollaron distintas versiones de la tradición. Algunos afirman que solo había un Wendigo, mientras que otros sostienen que existen varios.
Las características principales que se le atribuían estaban relacionadas de algún modo con los temores primarios suscitados por el bosque, según se decía, tenia un corazón de hielo, lo cual simboliza la crueldad de los grandes bosques, el cuerpo era esquelético y eso atrae a la memoria el espectro del hambre, que nunca andaba lejos durante el invierno, las leyendas afirman que le faltaban dedos en los pies, lo cual evoca la congelación y que sus labios, como los de los cadáveres dejados en manos de los animales carroñeros del bosque, estaban roídos, pero sobretodo en todas las leyendas inciden en que era caníbal, lo cual evoca el mayor tabú de todos: el que impedía que las pequeñas comunidades que sufrían las penurias de la hambruna en el duro invierno devoraran a los de su propia especie.


Algunas personas creían que los chamanes eran capaces de transformar a sus enemigos en estos monstruos.
Otros insistían en los marginados que por la razón que fuera sucumbían al canibalismo se convertían en Wendigos aun cuando no hubieran nacido en aquella condición.
Pero el mayor temor de todos era ser cazado por un Wendigo.


Este desastre podía acontecer al toparse un viajero por el bosque con un Wendigo o cruzarse por accidente en su camino, o lo que era aun mas terrorífico, que un cazador podía acabar siendo cazado, acechado por los bosques durante horas o hasta días por un perseguidor invisible.


Los Wendigos eran capaces incluso de seguir la pista a sus victimas durante el sueño; según la cosmovisión de los indios nativos americanos, los sueños eran poderosos canales de energía psíquica.
Fuera cal fuera la forma de contacto, el destino de las victimas era siempre terrible.
En algunas historias eran devorados y no se las volvía a ver jamás, en otras acababan paralizadas por el miedo hasta que sus corazones dejaban de latir o morían congelados en días de angustioso sufrimiento, pero con mayor frecuencia no obstante, acababan convirtiéndose en Wendigos (incidencia recurrente existente en las leyendas de vampiros: la capacidad de crear victimas a su imagen y semejanza.) y este era el peor desenlace de todos, por que las victimas solían conservar suficiente de su antigua conciencia e intentar en momentos de lucidez volver con sus seres queridos, para comprender con horror que les estaba ocurriendo  y desear morir y acabar con sus suplicio.
Tales temores estaban lejos de ser vanas fantasías.
Datan casos de individuos atrapados en los largos inviernos septentrionales, que enloquecían y se veían abocados al canibalismo y verse dominados por un ansia insana por la carne humana. La enfermedad fue incluso distinguida con un nombre científico: psicosis del Wendigo.
De hecho, fue uno de estos casos el que hizo que el conocimiento del Wendigo pasara de los bosques canadienses a un ámbito mas amplio.


A principios del siglo XX, Algernon Wood, un conocido escritor de historias sobrenaturales ingles, vivía en una región remota de Canadá donde oyó hablar por casualidad de un hombre que padecía dicha enfermedad.
Utilizo el material como inspiración para una historia, El Wendigo, que con el tiempo se convertiría en un clásico del terror.



En gran medida, gracias a su obra, el monstruo encontró su lugar en lo mas oscuros recovecos del imaginario colectivo, uniéndose así a la familia de los vampiros y hombres lobo, sus semejantes mas conocidos.  


By Tallman

jueves, 6 de enero de 2011

ilustraciones de Gojin Ishihara (para los niños)

Colección de ilustraciones de Gojin Ishihara, cuyo trabajo se puede apreciar en las numerosos libros para niños en la década de 1970.

Las  imágenes  que a continuación aparecen son del  "Libro Ilustrado de los monstruos japoneses" (1972), que perfila las criaturas sobrenaturales de la leyenda japonesa. Las otras ilustraciones aparecieron en diversas publicaciones educativas y orientadas al entretenimiento de los niños.





















By Tallman